BASTA DE PENDEJOS,
EFECTIVICEMOS NUESTROS SUEÑOS !!!

EL SER UN PARTIDO NUEVO
CON GENTE NUEVA
SIN COLA DE PAJA ES UNA
VENTAJA
Hermanos y Hermanas Bolivianos y
Bolivianas:
Arrancamos la carrera rumbo a las elecciones del 6 de
diciembre y a nombre de BSD queremos expresarle nuestro agradecimiento
por su valioso aporte para la construcción colectiva de los sueños y
propuestas que nos permitirán construir un verdadero Estado de
Derecho inexistente desde la fundación de la Republica en 1825 y
hacer realidad una
Bolivianidad Integrada Altiva, alejada de los
extremos
y
verdaderamente Soberana.
El presente
Plan de Gobierno de Bolivia Social Demócrata, que ponemos
a su conocimiento, ha sido corregido y
actualizado, por tanto enriquecido con
el apoyo de muchos ciudadanos y ciudadanas que se han sentido
identificados con nuestros lineamientos, y que no quieren ver
nuevamente en función de Gobierno caras de políticos del pasado y
que no quieren un país bajo dictadura disfrazada de legalidad,
con un poder judicial destrozado, sin Tribunal Constitucional, sin
Corte Suprema, sin Consejo de la Judicatura, para colmo con jueces y
fiscales corruptos que por dinero y trafico de influencias juegan con la
vida y libertad de bolivianos honestos.
Hemos recibido aportes de
gente que ya no puede ver apacible el abuso de poder en el cobro
excesivo de impuestos con intereses sobre intereses y multas impagables,
ya no se puede ver el abuso de Alcaldes que bajo pretexto de
incumplimiento de pagos, de infracciones a construcciones fuera de
norma, confisca y remata a precios irrisorios propiedades privadas
para enriquecerse o repartir entre sus congeneres de forma sistemática,
alcaldes que hacen demoler propiedades de ciudadanos que no pueden
pagar su exacciones, Autoridades que hacen llorar y destrozan familias
de gente humilde que no puede defenderse.
Por ello B.S.D. como un
partido político nuevo con caras nuevas de gente honesta que por años
relegada ha vivido inútilmente el sueño de los justos, ha
decidido construir una herramienta representativa para el logro de
nuestras justas aspiraciones, por lo queremos
invitarle a usted para continuar en este empeño.
Los
aportes recibidos provienen de todos los rincones de nuestra Bolivia,
incluyendo muchos, muchísimos insumos enviados por nuestros compatriotas
residentes en el exterior. Además, debemos reconocer que, en vista de
que las propuestas llegadas a nuestra oficina superan las centenas, no
hemos podido procesar toda la información de la manera que sus valiosas
aportaciones se merecen. Pero estamos convencidos de sí haber recogido
lo central de sus sugerencias y comentarios.
De todas
maneras, seguiremos trabajando sobre estos materiales para continuar
enriqueciendo el Plan de Gobierno de Bolivia Social Demócrata. Con
creciente ánimo, responsabilidad y desprendimiento tendremos que
cristalizar en políticas concretas y específicas nuestro Plan de
Gobierno. La tarea recién empieza.
Basta de partidos del pasado !!!

UN PAÍS
QUE NO RECUERDA EL PASADO ESTA CONDENADO A VIVIRLO DE NUEVO,
UNA
BOLIVIA QUE NO ANALIZA EL PRESENTE ESTA DESTINADA A VIVIR NUEVOS
Y CONTINUOS ACTOS DE CORRUPCIÓN, LA SUERTE DE
SEPARATISMO RACISTA ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE, EL RIESGO DE
ENFRENTAMIENTOS FRATRICIDAS, CON EL PELIGRO DE LA EXPROPIACIÓN DE
NUESTRAS PROPIEDADES MEDIANTE COACCIÓN DISFRAZADA DE LEGALIDAD EN TEMA
IMPUESTOS, CON EL ABUSO DE UN GOBIERNO DICTATORIAL Y AUTORITARIO EN
FAVOR DE UN GRUPO DE DESINTELIGENCIA INMERSA EN SU SENO
APOYADO POR LA PLUTOCRACIA TRANSNACIONAL

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BASTA DE ALCALDES INSENSIBLES E IMPIADOSOS
Gente
pobre, mujeres, niños y ancianos de la tercera edad y con
papeles al día, quedaron sin techo de la noche a la mañana. La
Alcaldía Municipal de La Paz, recurre a las demoliciones con el
fin de recuperar predios que aparentemente pertenecen al
municipio, y con este argumento, hasta la fecha varios fueron
los atropellos que sufrieron ciudadanos propietarios de
viviendas que cuentan con sus papeles al día y que por más de 50
años vivieron como propietarios, incluso habiendo pagado sus
impuestos.
NOTICIAS DIARIAS
QUE SE LEEN EN LA PRENSA
La Alcaldía de La Paz empleó ayer
maquinaria pesada y mil efectivos entre policías y guardias
ediles, para demoler cerca de 50 viviendas y desalojar a
sus ocupantes en predios de propiedad municipal de la zona Sur.
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BASTA
DE PENDEJOS !!!
VOLVER A VOTAR POR
ESTOS EXTREMOS SIGNIFICA UNA CONTINUIDAD DE LA INJUSTICIA Y CORRUPCIÓN
EN EL PODER JUDICIAL ELEGIDO A DEDO CON JUECES Y FISCALES CORRUPTOS
FAVORABLES AL DINERO Y A LA PRESIÓN POLÍTICA O UNA SUERTE DE INJUSTICIA
SIN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL, SIN CONSEJO DE LA JUDICATURA, SIN CORTE
SUPREMA.
UN
HERMANO Y UNA HERMANA QUE PONEN SU FE EN BOLIVIA SOCIAL DEMÓCRATA
ESTAMOS DESTINADOS A SENTIRNOS ORGULLOSOS(AS) DE SU NUESTRO ORIGEN Y DE
SER BOLIVIANOS(AS) CON UNA NUEVA ESPERANZA DE FUTURO, CONCIENCIA
SOLIDARIA DE INTEGRACIONISMO, VELANDO EL BIENESTAR PROPIO Y DE LOS
DEMÁS, SIN ENVIDIAS SIN RENCORES NI LAMENTOS Y CON TRABAJO
VERDADERAMENTE PRODUCTIVO.
Recordemos que este próximo 6
de diciembre 2009 debemos asegurar el
triunfo electoral, definiendo la suerte de nuestra Bolivia entre un
Gobierno que vuelve al pasado con los partidos tradicionales de la
actual oposición o un país gobernado por caciques del sindicalismo,
cocaleros cercanos al narcotráfico. Hay mucho que hacer todavía. Cada
voto cuenta, pues las fuerzas oligárquicas de izquierdas y derechas,
dotadas de millones y millones de dólares, carentes de escrúpulos e
irrespetuosas de la ley, no van a ceder espacios. Nuestra fuerza radica
en nuestro compromiso de lucha, en nuestra voluntad de cambio y en
nuestro espíritu de sacrifico.
En este
nuestro portal en Internet
www.boliviasocialdemocrata.org
ponemos a su disposición nuestros anhelos de
una Nueva Patria para todas y todos. Nuestro plan de gobierno, nuestra
ideología y manifiesto de Bolivianidad e Integrasionismo, camino al
orgullo y productividad efectiva de cada boliviano
Esperamos
junto a todos ustedes y junto a los compañeros y hermanos Rime
Choquehuanca y Nora Castro llevar adelante este Plan de Gobierno.
¡Porque otro país es posible!
Un
primer gran paso para la transformación radical de Bolivia
HACEMOS ECO DEL SUEÑO DE
TODOS LOS BOLIVIANOS Y LATINOAMERICANOS
¿Qué
país soñamos?
Queremos
una Patria altiva y soberana donde TODOS y TODAS podamos vivir bien y
luchar por lo que soñamos para nosotros y nosotras, para nuestros hijos
e hijas, y para su descendencia, sin tener que emigrar a otros países,
alejándonos de familiares y amistades. Pero ello no lo lograremos con
gestiones minúsculas y titubeos. Necesitamos hacer una verdadera
revolución democrática y responsable. Necesitamos construir una
democracia radicalmente participativa. Queremos desbloquear el falso
dilema entre mercado y Estado, no queremos un mercado descarnado que
genera procesos de acumulación de riqueza en pocas manos, pero tampoco
queremos un Estado ineficiente, que otorga prebendas y que transfiere
recursos de todos y todas a los grupos de poder,
El
cambio es posible si todos y todas nos comprometemos.
La
consideración fundamental para construir el nuevo país es incorporar a
toda la población y no solo a una fracción de ella en la vida nacional.
Esto significa garantizar su acceso a un nivel de bienestar que responda
a sus necesidades mínimas básicas, a su interés de desarrollo, y su
conversión en ciudadanos y ciudadanas. Hoy este desafío es mucho más
difícil y complejo, si se considera el proceso de globalización
internacional y apertura en que se encuentra inmersa la economía
nacional, así como la prolongada crisis que le afecta. De hecho, entraña
el establecimiento de una nueva estrategia de desarrollo.
Para
pensar en un país diferente tenemos que construir una Bolivia donde se
practiquen valores fundamentales como la democracia, la solidaridad, la
justicia, la ética y en especial la equidad en todos los ámbitos:
social, económica, ambiental, étnica, de género, intergeneracional. Sólo
a partir de la vigencia efectiva de dichos valores es posible pensar en
una Patria digna y soberana.
Somos un
país de distintos y diversos pueblos y cosmovisiones, con distintas
historias y urgencias, pero que compartimos necesidades comunes y sueños
comunes. Esa diversidad no es un obstáculo, sino una fortaleza, pero
para que se exprese de la mejor manera debe contar con mecanismos
genuinamente democráticos. En ese camino, es necesario fortalecer los
espacios políticos democráticos y la participación ciudadana; la
presencia de la sociedad civil es indispensable. Es a través de estos
mecanismos que debemos crear también nuevas y propias estrategias de
desarrollo con equidad y respeto a la diferencia.
Eso no ha
sido posible hasta ahora. Los sueños de los pueblos de Bolivia se han
visto permanentemente truncados por los sucesivos desgobiernos, por la
partidocracia, por la oligarquía y también por las imposiciones
foráneas. Todos ellos nos han llevado a tocar fondo, nos han llevado a
sumirnos en las peores condiciones de pobreza, de desigualdad, de
descomposición social y de deterioro ambiental, pero lo que no han
podido hacer es quitarnos la capacidad para soñar, para atrevernos a
soñar, para hacer de nuestros sueños un ejercicio colectivo de
liberación y cambio radical.
SOÑAMOS
LO QUE SUEÑAN TODOS NUESTROS HERMANOS DESPROTEGIDOS EN ECUADOR, EN PERÚ,
ARGENTINA, BRASIL, CHILE Y EN TODO NUESTRO CONTINENTE.
Soñamos
con ese desarrollo equitativo que respete las especificidades de nuestra
sociedad diversa. Soñamos en un país de manos limpias, con
comportamientos públicos y privados apegados a la ética, con
transparencia de información y rendición de cuentas.
El respeto por la
propiedad privada es la paz.
Soñamos
en un país donde se viva un Estado Social de derecho, que se trace un
horizonte común, que garantice seguridad y justicia a los ciudadanos,
con instituciones de control independientes y despartidizadas. Un país
donde se practique una democracia deliberativa y consensual, una
democracia representativa que profundice cada vez más sus rasgos
participativos, con una profunda democratización de los partidos
políticos y de las organizaciones sociales, acompañada de una
participación ciudadana activa y responsable.
Soñamos
en un país donde la convivencia entre cambas, collas, quechuas, aymaras,
chapacos y todas las naciones y culturas nacidas en este territorio hoy
llamado Bolivia se asiente en una plataforma sólida de derechos humanos,
civiles, económicos, sociales, culturales, ambientales. Un país en donde
estos derechos humanos no sean el punto de llegada sino de partida, es
decir un país que se piense desde los derechos humanos en todos sus
ámbitos, un país en donde los defensores y las defensoras de estos
derechos no tengan que ir a medir su incumplimiento en las cárceles o en
los hospitales o en la morgue, sino que estén presentes, participando
activamente, en la construcción de este nuevo país.
Soñamos
en un país donde la vivencia de la condición pluricultural sea una
expresión permanente, tanto de la diversidad como de la continuidad
histórica que implica la pluriculturalidad, entendida como construcción
diferenciada de la realidad social. Un país que haya aprendido a
rescatar el valor de la diversidad y de la diferencia, pero que
destierre la desigualdad y la inequidad. Un país en donde su gente la
gente vive más y mejor, puede escapar de la morbilidad evitable, puede
estar bien alimentada, puede ser capaz de leer, escribir, comunicarse,
participar en tareas artísticas, deportivas, literarias y científicas,
etc.
Soñamos
en un país en donde la solidaridad es la base para el funcionamiento de
la seguridad social y de las prestaciones sociales, para la provisión de
educación y la salud públicas, defensa, transporte público, servicios
crediticios y otras funciones que generan bienes públicos que no se
producen y regulan a través de la oferta y la demanda, pues no todos los
actores de la economía, ni todas las relaciones sociales actúan movidos
por el lucro, y, entre los que lo hacen, no todos tienen el mismo poder
de negociación.
Soñamos
en un país con una economía que genera riqueza, pero articulada a
procesos redistributivos, incluyentes y solidarios, que a su vez
alentarán un crecimiento más sostenible y sobre todo humano. Un país
donde los procesos económicos confronten al modelo de acumulación de la
riqueza en pocas manos, que garanticen un sistema económico sustentado
en la equidad, la libertad y la solidaridad. Un país donde exista una
verdadera apropiación de la riqueza por parte de los pueblos,
garantizando el desarrollo equitativo de las regiones.
Soñamos
en un país que goce de soberanía alimentaria, cultural, energética,
monetaria, enmarcado en relaciones internacionales de mutuo respeto y
cooperación. Un país que ceda en forma conciente parte de su soberanía
nacional a cambio de construir una soberanía latinoamericana que haga
realidad el sueño de Bolívar, en el marco de la construcción de la
Patria Grande, en donde prime el respeto y defensa de los derechos de
las personas, de las comunidades, de los pueblos y de los Estados.
Soñamos
en un país competitivo, en el marco de una competitividad sistémica y
dinámica que englobe a grandes, medianos, pequeños y micro productores y
empresarios, sin monopolios ni oligopolios privados. Un país competitivo
que no arriesgue a su gente y a su medio ambiente. Un país donde la
competitividad sea un medio y no el fin para tener un país con pleno
empleo. Un país donde tengan cabida plena los derechos de los
consumidores y de las consumidoras dentro de sólidos procesos de
ciudadanización.
Soñamos
en un país en donde funcionen los mercados, entendidos como espacios de
construcción social organizada en función de las necesidades del ser
humano del hoy y del mañana. Un país en donde lo social no sea una
simple muletilla para acompañar las depredaciones que provoca la
ideología de mercado.
Soñamos
en un país con un Estado eficiente, solidario, moderno, cuya gestión
pública sea eficiente y descentralizada, que responda a las demandas de
un proceso de desarrollo equilibrado de las regiones, fortalezca la
democracia, coadyuve con la transparencia de dicha gestión, sobre todo,
a fortalecer el carácter nacional del Estado. Un país en donde la
fortaleza del Estado y de sus diversas instancias nacionales y locales
no sea medida por su tamaño, sino por la calidad de sus decisiones y por
la profundidad democrática de su diseño y aplicación.
Soñamos
en un país que cuente con una adecuada integración entre sus diversas
regiones, que ha desarrollado por igual la ciudad y el campo, respetando
sus especificidades, así como sus ciudades intermedias y pequeñas,
agobiadas actualmente por diversas manifestaciones de centralismo
gubernamental y de concentración de la riqueza. Un país con vigorosos
encadenamientos fiscales, productivos y de consumo, así como con una
dinámica vinculación sectorial, en particular de la agricultura con la
industria y de las actividades de exportación con el resto de la
economía. Un país que ha superado la burocratización de sus estructuras
y la centralización de la gestión pública.
Soñamos
en un país con un sistema político capaz de solucionar los conflictos en
función de los intereses nacionales, con un sistema político, económico
y social capaz de emprender en retos verdaderamente nacionales y de
larga duración, con un sistema jurídico estable, independiente y justo,
con un sistema legislativo con un elevado y fundamentado nivel de debate
de los asuntos públicos y con altos niveles de representatividad y
participación.
Soñamos
en un país con instituciones que generen confianza, que estén al
servicio del pueblo y que sean un orgullo de toda la sociedad. Un país
que ha recuperado su confianza y su autoestima. Un país que esté
orgulloso de sus ancestros indígenas. Un país que tenga la capacidad
para reescribir su historia desde la visión de los pueblos, de la cual
pueda sentirse orgulloso y responsable.
Soñamos
en un país que tenga como motor de desarrollo la educación, la salud y
el empleo, que no sean la última prioridad política y fiscal como sucede
en la actualidad. Soñamos en un país en donde el tronco de su vida esté
enraizado en sus culturas y tradiciones, como eje para construir una
modernidad propia con capacidad para incorporar lo mejor de la cultura
universal. Un país en donde sea un derecho real acceder a los medios de
comunicación y transporte más avanzados del momento. Un país en donde
todos sus habitantes puedan expresarse libremente en los idiomas
nacionales, a ser difundidos y estudiados en forma sistemática,
aprehendiendo todas aquellas lenguas que hacen posible un convivir
internacional dinámico y creativo.
Soñamos
en un país con medios de comunicación que presenten de forma objetiva e
independiente los sucesos nacionales e internacionales, en el que el
análisis de la calidad de vida de la sociedad ecuatoriana sea la primera
prioridad de la información, en el que la denuncia de la corrupción no
sea un simple escándalo, en donde el respeto a la honra ajena sea una
práctica normal. Un país en donde el respeto a la opinión de los
contrarios, a la disidencia y a la crítica esté garantizada; en ese país
los privilegiados de hoy, muchos de los cuales son los causantes de la
tragedia nacional, tendrán incluso el derecho a la memoria nostálgica.
Soñamos
en un país con renovadas propuestas de política económica que tenga al
ser humano en su mira, que busquen posicionar al productor y al
consumidor, que atienda tanto el lado de la demanda como el de la oferta
sin sesgos dogmáticos que a la postre frenan el desarrollo y que para
lograrlo cuente con un marco institucional socialmente elaborado y
compartido.
Soñamos
en un país con una sociedad que convive sin violencia, pacíficamente y
sin armas, en donde sus fuerzas del orden estén supeditadas al poder
democráticamente constituido. Un país que no sea un campamento bélico
para agredir a sus vecinos, sino en un país transformado en un
campamento para construir día a día la paz, asumiendo el mensaje del
Mahatma Gandhi de que no hay un camino para la paz, sino que la paz es
el camino.
Soñamos
en un país sin niños y mendigos en las calles, con ancianos que gozan de
una vejez digna y no solitaria, en donde los discapacitados están
cultural y productivamente integrados en la sociedad, en donde las
cárceles no son antros para perfeccionar la criminalidad y atropellar
sistemáticamente los derechos humanos, sino espacios de resocialización.
Soñamos en país en cuyas ciudades sean amigables para los peatones, los
ciclistas, los motociclistas y sobre todo para los discapacitados. Un
país en donde la violencia de todo tipo, sobre todo la de género e
intergeneracional, no sea la noticia cotidiana. Soñamos en un país en
donde el racismo y la xenofobia no tengan cabida.
Soñamos
en un país en donde los seres humanos convivamos armónicamente con la
Naturaleza, con sus plantas, con sus animales, con sus ríos y sus
lagunas, con sus lagos con su aire y todos aquellos elementos y espíritus
que hacen la vida posible y bella. Un país en donde no sea posible la
mercantilización depredadora de la Naturaleza.
Soñamos
en una sociedad que celebre día a día la riqueza de la vida, su gran
diversidad biológica y cultural, su Naturaleza compartida armónicamente
como base de comunidades democráticas y libres. Con un país que potencie
para sus habitantes y para sus visitantes sus maravillosas regiones
costeras, serranas, amazónicas e insulares.
Soñamos
en un país alegre, optimista, propositivo. Un país en donde no haya
nadie sin futuro. Un país que trascienda y tenga sentido para todos y
todas. Un país solidario y comprometido con las angustias de sus
habitantes dentro y fuera de sus fronteras, así como con los retos de la
humanidad. Un país que comprenda su papel histórico activo en el
concierto internacional.
Soñamos en un país alejado de la moral de “los pendejos” que acaparan
todo y buscan su progreso a costa y en desmedro de los demás.
Para
cristalizar este sueño colectivo hay que trabajar por llevar adelante
nuestros propios procesos de organización y diseñar nuestros propios
programas de vida.
Tenemos
capacidad para hacerlo, en este inicio muchos bolivianos nos ven
como personas desconocidas, que no aparecemos en las estadísticas,
como irresponsables o incluso como ilusos.
Nuestra
respuesta es que los irresponsables son otros; son aquellos que imponen
sus planes de un desarrollo imposible, marginan la participación
ciudadana, generan la violencia y destruyen la Naturaleza. No negamos la
modernidad, sino que alertamos sobre el mal uso que de ella se hace en
función de las demandas del capital. Por el contrario esperamos contar
con respuestas que genuinamente estén orientadas hacia las necesidades
de las 36 naciones y clase media de Bolivia.
Y tenemos
que comprender que este sueño colectivo sólo será posible con la acción
colectiva y unitaria de los desposeídos, quienes deben tener siempre
presente que quienes luchan separados serán derrotados juntos.
El
documento completo del plan de gobierno presentado a la Corte
Nacional Electoral, puede bajarlo en formato PDF desde la siguiente
dirección:
Oprime
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Plan de Gobierno CNE